
En el marco del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres (IDDRR), que se conmemora cada 13 de octubre, la Dirección General de Protección Civil desarrolló el panel de discusión “¿Qué hace resiliente a un hogar?”, un espacio de diálogo interinstitucional orientado a fortalecer las capacidades de las familias salvadoreñas para prevenir, prepararse y responder ante situaciones de emergencia y desastres. Además, se contó con el apoyo de Cruz Roja Salvadoreña (CRS), Fundación Educación y Cooperación (educo), Embajada de la República de Corea y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
El encuentro contó con la participación de representantes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), EDUCO, la Dirección General de Observatorio de Amenazas y Recursos Naturales del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN-DOA), y el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (MINEDUCYT).
Durante el panel se abordó la resiliencia como una responsabilidad compartida, articulando cuatro perspectivas complementarias relacionadas con las políticas públicas y la inversión, la preparación y respuesta, la información sobre amenazas y las condiciones de las viviendas y los territorios.
Este enfoque se vincula con las prioridades del IDDRR 2026, que promueve una acción coordinada entre las instituciones de gobierno, el sector privado, las comunidades y los hogares para reducir los riesgos y fortalecer las capacidades de respuesta frente a los desastres.
El objetivo del panel fue propiciar un diálogo interinstitucional sobre las acciones concretas necesarias para que la reducción del riesgo de desastres se traduzca en capacidades reales dentro de los hogares, las escuelas y las comunidades; fortaleciendo la prevención, la preparación y la respuesta de las familias salvadoreñas.
Entre las principales temáticas desarrolladas, estuvieron los hogares resilientes y la movilidad humana, la resiliencia en las familias, la información sobre amenazas y los sistemas de alerta; así como la educación para la prevención y la construcción de una cultura de resiliencia.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) abordó la relación entre resiliencia de los hogares y movilidad humana, destacando la importancia de fortalecer las capacidades familiares para reducir el riesgo de desplazamientos forzados ocasionados por desastres y otros factores de vulnerabilidad.
Asimismo, se resaltó la necesidad de que las familias cuenten con herramientas que les permitan tomar decisiones seguras e informadas cuando la movilidad humana sea necesaria, así como con condiciones y mecanismos de protección que contribuyan a disminuir las vulnerabilidades durante procesos de desplazamiento, tránsito, retorno o reubicación.
Por su parte, EDUCO centró su participación en la resiliencia de las familias, destacando la importancia de involucrar a niños, niñas, adolescentes y adultos en la construcción de hogares más seguros y preparados.
La participación activa de todos los integrantes de la familia permite fortalecer conocimientos, capacidades y prácticas de prevención; convirtiendo al hogar en un espacio fundamental para la reducción del riesgo y la preparación ante posibles emergencias.
Desde el MARN-DOA se abordó la importancia de la información sobre amenazas y los sistemas de alerta temprana como herramientas fundamentales para la protección de la población.
En este sentido, se destacó la necesidad de que la información relacionada con amenazas y riesgos sea accesible y comprensible para las familias, de manera que pueda transformarse oportunamente en decisiones y acciones de protección ante fenómenos naturales; y otras situaciones de emergencia.
El MINEDUCYT, desarrolló la perspectiva de la educación para la prevención y la cultura de resiliencia, resaltando el papel del sistema educativo en la formación de conocimientos y prácticas que trasciendan las aulas y lleguen a los hogares y las comunidades.
La preparación ante terremotos y otros desastres, requiere la participación activa de estudiantes, docentes y comunidades educativas, quienes pueden convertirse en agentes de prevención y multiplicadores de una cultura de resiliencia dentro y fuera de los centros educativos.
El panel de discusión, reafirmó, la importancia de integrar esfuerzos institucionales y comunitarios para que la reducción del riesgo de desastres forme parte de la vida cotidiana de las familias.
La construcción de hogares resilientes requiere información oportuna, educación, preparación, mecanismos de protección y una participación activa de todos los sectores de la sociedad.
De esta manera, la Dirección General de Protección Civil fortalece los espacios de coordinación y diálogo, que contribuyen a avanzar hacia comunidades mejor preparadas y con mayores capacidades para prevenir y enfrentar los efectos de los desastres.
San Salvador, martes 13 de octubre de 2026
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